#90 — ¿Es la comodidad el peor enemigo de la ciberseguridad doméstica?

Tras un susto en el barrio, decidí blindar el acceso a casa con una cerradura inteligente con doble factor de autenticación (huella dactilar + código push al móvil). Seguridad de grado militar… o eso creía yo, hasta que la Capa Física se derritió por completo en pleno agosto.

Marta llegó empapada bajo un tormentón de verano brutal, cargada con las bolsas de la compra, los helados deshaciéndose a 38 grados y arrastrando al cachorro Kernel. ¿El resultado? El sensor táctil húmedo dio error de lectura, el token expiró y mi intento de darle soporte remoto en camisa hawaiana binaria desde la ventana del aire acondicionado acabó en desastre doméstico absoluto. 💀⛈️

Al final, el cortafuegos analógico (la llave de latón de toda la vida) anuló el cifrado en tres segundos. Y mi autoridad como Root de esta casa ha vuelto a quedar revocada.


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